miércoles, 26 de diciembre de 2012

Página en blanco


                   "Es solo una página en blanco, nada más. No hay de que asustarse. Tu vida no es reflejo de ella. Algunos rellenan páginas enteras con absoluta mierda o con nimiedades que ni a ellos les importa". Me dijo mientras pasaba otro día entero frente a ese vasto mar blanco. Nada surgía, solo ideas inconexas de vidas que nunca viví. Mentira sobre mentira explotaban dentro de mi cabeza, para qué?! Para llenar un papel y poder mostrárselo a un editor sanguinolento, ansioso de plasmar toda su frustración con macabros hachazos sobre mis escritos. Más de una vez se rieron de mí y otras más quedaron asombrados ante mi elocuente verborragia. Pero ya iba a cumplirse más de un año desde que puse en blanco y negro una idea (una que valiera la pena). Tal vez una carrera accidentada o capaz una incapacidad sentimental, o lo más posible, una total falta de voluntad.
                Sea cual fuere la causa de mi bloqueo, me propuse, me obligué a levantar mi pesado cuerpo y mover las teclas de una anquilosada máquina de escribir. Dicen que las musas acuden cuando uno está trabajando, y ahí me encontraba haciendo lo mío. Sin embargo me pareció que las musas habrían tenido una demora en su viaje a mi casa, o se habían quedado en la peluquería de la esquina peinando sus mitológicos bucles y riéndose de los no tan mitológicos chismes de la farándula. Cualquiera de las dos causas, me dejaban en el mismo lugar que antes. Pero no iba a perder mis ánimos, ya que siempre fui alguien que aún en los momentos mas sombríos de su historia, ha logrado impulsarse hacia adelante y hacia arriba. Aunque en estos últimos tiempos ella lograba mejores resultados que mis propias reservas enérgicas. Sus comentarios, que como saetas que voladoras me despertaban de mis extensivas siestas; o sus brebajes negros y espesos que mantendrían a todo un regimiento despierto por lo que resta de la eternidad. Ella más que nadie deseaba que fuera el próximo Cortázar, Mann o Poe (obviando el final etílico-gótico que tuvo este último). Ella soñaba con incandescentes spotlights sobre mí, siguiendo cada paso en un escenario tan vasto como el mismo Teatro Colón; mientras yo me imaginaba más disfrutando una que otra sonrisa fugaz de algún extraño que en una casualidad reconociese mi cara de las pequeñas fotos de algún que otro libro mío. No era falsa modestia, si no una sensación de accomplishment desde un lugar lejano, una mano invisible que ayudase al desprotegido en la tormenta de la vida. Es en las sombras donde los sentimientos se encuentran, y es ahí donde quería estar. No hablo de las sombras del Averno, ni las sombras de la desolación; si no del lado oscuro de las personas, la porción del iceberg que no se ve. Usualmente se dice que cada uno es una isla , yo siempre pensé que las islas se adentran en la tierra miles y miles de kilómetros hacia adentro, tal como sucede con nuestros sentimientos. Y era ahí donde yo quería actuar.
                Sin embargo ese papel iba a quedar para siempre en blanco. Por qué no dejar al lector ser creador esta vez? Por qué no generar la duda y la incertidumbre? Por qué no enfrentarlo contra la nada, contra él mismo? Que completen los blancos ellos mismos, que salgan ellos de su letargo y se pongan a trabajar. Sí, eso haría. Si al final, es solo una página en blanco, nada más.


Fermín Amarfil

miércoles, 25 de julio de 2012

El helado


"Y, estás disfrutando tu helado?"- Me preguntó ella mientras me tomaba de mi mano libre para guiarme a Dios sabe donde. Obvio que no le respondí, mi lengua estaba totalmente ocupada en lamer una y otra vez las bochas de Dulce de leche y vainilla. No habia nada mas que ese momento ;yo ,ella y mi helado. Ibamos caminando por las piedritas rojas (capaz sean naranjas, no lo sé) de la plaza, un camino que bordeaba toda esa plaza que para mi parecía gigantesca. A mi derecha, arboles altos como edificios por donde se escurrían pequeños rayos de sol dibujando en el camino manchas que yo vanamente trataba de pisar. A la izquierda ,del lado que ella iba, se extendia el asfalto y los autos pasaban rápidamente como en una de las carreras que habia visto una vez en la televisión. Los pibes jugando a la pelota estaban a lo lejos con sus "corre!" o "gol!!!", igualmente a mi realmente no me llamaba mucho la atención, el mundo para mi era mi helado y su mano.
"No es tu culpa, no es la culpa de nadie mas que mia. Yo no supe contenerlo, de ayudarlo, de quererlo. Quién podría?"- espetaba ella. Parecía que me hablaba o quería explicarme algo, pero seguía sin entender que no la estaba escuchando." Cuando creces, te das cuenta que todo lo que creías perfecto, posible, y hasta atractivo, se pudre y se vuelve todo lo contrario. Como si la misma vida te advirtiese que crecer es malo, que mejor quedarse como vos comiendo tu helado de dulce de leche y vainilla. Te dicen que cuando crezcas podes ser todo lo que vos quieras, pero cuando te das cuenta que lo que vos querias ser es lo que eras antes. Creces y empezás a ganar plata; plata que sirve para comprar responsabilidades. Luego conoces a alguien y ese alguien deposita en vos todas sus inseguridades ,esperando a que vos se las soluciones y le cantes el arro-ro-ró. Tal como él quería." Yo ya habia terminado la primera bochita de dulce de leche y me encaminaba a empezar la de vainilla, tenia un poco de helado en la cara pero no podia limpiarme ya que mis manos estaban retenidas asi que me dió igual y empezé a lamer. "No es que no me guste quien soy, pero a veces me gustaría verme desde afuera. Conocerme como otra persona y ver si realmente soy la persona que pienso ser. No generar falsos juicios sobre que soy amigable, divertida e inteligente. La gente dice que uno tiene que estar contento consigo mismo y que no importa lo que diga la gente. Pero es tan dificíl hacer oidos sordos o no ver las miradas de desaprobación de los demás. Ahí los locos nos juegan con ventaja, ellos sólo tienen que lidiar consigo mismos. Pero no todas son malas sabés?" mientras ella decia eso me concentré en el sol que se filtraba entre las hojas de los arboles." Yo lo quería al principio, por un tiempo todo pareció más fácil, me gustaba estar ahí con él. Al pasar el tiempo, como todo en la vida, fue mostrando su verdadera piel y sus dientes." Ya habia terminado de comer la segunda bocha y habia tirado el cucurucho ( nunca me gustó). " De esto quiero que sepas no tenés ninguna culpa, sabés?"-terminó diciendo y yo asentí como haciendo el que había escuchado todo lo que habia dicho. Mientras tanto, ella soltaba mi mano izquierda y él tomaba mi mano derecha (que limpie anteriormente en mis pantalones, ya que habían caido algunas gotas del helado sobre mi mano). Nadie dijo nada. Ella se fue caminando por el camino que habiamos caminado anteriormente, mientras yo seguia caminando en la misma dirección. "Y.... entonces, vamos a comer un helado?"- me preguntó él.

Fermín Amarfil

martes, 21 de febrero de 2012

El encuentro

Capaz este encuentro nunca sucedió, ni este diálogo se dio, ni nada de lo que digo es verdad. Pero a veces es mejor creer que negar rotundamente a todo lo que se nos da por cualquiera de los 5 sentidos. Aceptar para crecer, mentirnos para crecer, golpear y ser golpeados. La única prueba que puedo dar es este relato de lo que ocurrió o no ocurrió, que sin embargo en mí caló tan hondo como para poder explotar tal como una supernova. Acumulación, explosión, negación.
Volviendo al encuentro, este sucedió un 7 de mayo (...o fue el 8?) por la noche. No puedo decir con exactitud qué hora era ya que desde pequeño me negué a usar ese instrumento infernal, llamado reloj. La cuestión es que era de noche y yo me encontraba en la estación Carranza, esperando a la formación de las 23:15 dirección Catedral. Volvía de la casa de Fernanda, una amiga de la universidad, que como a mí le interesaba la obra de un autor húngaro de poca fama ya muerto y casi olvidado por el mundo. Me había quedado un poco más de lo esperado, habíamos hecho el amor estrictamente como amigos y como manera de desahogo ( creo que ella lloró al final, o fui yo?). Esto no estaba dentro de mis planes así que cuando vi que ya era de noche, corrí hacia la estación de subte para tomar una de las últimas formaciones. Capaz es que no puedo dormir en otro lugar que no fuese mi propia cama o me desagradaba pasar la noche con Fernanda en un abrazo ficticio de cuasi amantes, cuando ella y yo sabíamos que no lo éramos. La cuestión es que me apresuré a tomar hasta la estación para encontrarme que todavía estaba a tiempo.
Al dirigirme hacia las vías, encontré que el recinto estaba totalmente vacío. Mire a la derecha e izquierda, nadie. No recuerdo haber tenido miedo, si recuerdo un sentimiento de separación. Como si no estuviera ahí, como si mi ser estuviera en otro lado, y todo me resultaba extraño. La sensación del banco de metal en el cual me sentaba, o la fosforescencia de los tubos de luz, o el total silencio del lugar; todo eso me llegaba como si fuera a través de otro. Mientras toda esta ola de sensaciones me invadía y embriagaba, una persona apareció a mi lado. Digo apareció porque no me di cuenta cuando había llegado o si se había materializado en el lugar que estábamos ahora sentados los dos. Era un hombre no más viejo que yo vestido de manera totalmente normal para mí, como si se hubiera vestido con  prendas que se encuentran en mi armario. No había nada que me llamara la atención de él, era una persona totalmente normal, mediocre, promedio. Un nada.
"Solo estamos acá"-dijo de pronto, con una voz gruesa que parecía provenir de lo más profundo de él."No sé quién sos vos, ni me interesa, es tarde y no estoy de humor para conocer a nadie..."-mentí rápidamente para deshacerme del otro. "No quiero que me conozcas, no me interesa... capaz a vos si...”. Esto último me dijo me irritó terriblemente, quién era él para hacerse el importante en mi vida? Como quién llega a una fiesta y espera que todos le sirvan y se rían de sus malos chistes. " Me parece que te equivocaste de persona, vos no me conoces, y más importante, a mi vos no me podes importar menos!"- grité enojado, total no había nadie más que nosotros dos en ese lugar." No hay angustia peor que la tuya... nunca pensaste que todo en tu vida es buscar en los demás, lejos tuyo, el lugar para afirmarte, para luego dar ese gran salto explosivo que te lleve al otro plano? Pero al final es solo un salto patético que no logra hacerte despegar de este plano más que 30 centímetros, para luego tropezarte, caer y morir. Esto además se repite una y otra vez, ad infinitum. Naces, te afirmas, saltas, tropezás, caes, morís y luego renaces. Es que nunca te vas a dar cuenta? Capaz te des cuenta que te encontrás en el gran lavarropas girando a 24 revoluciones , y sea ahí cuando repares en esa patética pantomima que repetís vida a vida, y te dejes llevar en ese movimiento centrifugo eterno. O más importante te des cuenta de donde estás y en vez de arrojarte a lo superior sin éxito alguno, cambies el movimiento vertical por el horizontal. A los que tomaron este camino los tildaron de locos... pero sólo ellos lograron que la humanidad avanzara, para luego desenterrarlos de las tumbas que ellos mismos le cavaron, y llamarlos Grandes pensadores. En vez la gran mayoría gusta escudarse y perderse en este continuo movimiento centrífugo, en la antigüedad entre vitreauxs e incienso, y ahora entre antenas y luces. Donde estas vos?"- y sus ojos se clavaron en mí, como si leyesen todo mi ser y descubriesen la respuesta a esa pregunta.
Sonó entonces la bocina del tren que se acercaba a la estación. El encuentro se había terminado. El otro se levantó tomo sus cosas y subió al tren, sin mirarme ni saludarme al irse. Yo en vez decidí quedarme...algo sucedía dentro mío.

                                                                 Fermín Amarfil